domingo, 3 de noviembre de 2013

YA NO HAY VUELTA ATRÁS



Ni modo, a cambiar.
Cambios, todos los experimentamos ¿no? En algún momento de nuestra vida, hemos tenido algún tipo de cambio. Cambio de ciudad, de escuela, de amigos, de pareja, de cuarto, de imagen, etc.  Algunos de los cambios son drásticos, otros no tanto, pero siempre tienen algún efecto en nosotros y en nuestra vida diaria.
En estos momentos estoy experimentando uno de tantos cambios, como dirían mis papas: “Se fue a estudiar a Guadalajara”. En estas columnas  les voy a compartir mi experiencia y estancia aquí, así como sentimientos y anécdotas.
“Los cambios son buenos” es una frase que escucho muy a menudo. Pienso que no siempre tienen que ser buenos, pero hay que adaptarse a ellos y hacerlos algo bueno o positivo. El cambio de pueblo a ciudad, ha sido algo muy drástico para mí, desde el tamaño, hasta el aire y la gente. pero no es todo, también hubo un cambio aun más drástico, que fue el cambio de personas con las que vivo, pasé de vivir con mi familia 18 años de mi vida, a vivir con 4 amigos; de personas que me cuidaban, protegían y se preocupaban todo el tiempo por mí, a personas que tienen que ver primeramente por ellos mismos.
Cuando vivía en El Grullo, (cabe mencionar es el nombre de mi pueblo, o pequeña ciudad, no está bien definido lo qué es), todo estaba muy cerca de todo, podía caminar a todos lados y llegar en un corto tiempo. Aquí, en Guadalajara, apenas y puedo ir al “7 Eleven” que está a 3 cuadras de mi casa. Hay días que nos quedamos sin agua potable, porque el camión del agua no pasa o no hay nadie en casa cuando lo hace. Una vez mi compañero de cuarto, Heriberto, tuvo que cargar el garrafón desde el 7 Eleven hasta la casa.
Tengo casi dos semanas sin ver a mi familia, es algo bastante duro, tanto que esta semana he estado tan estresada y enfadada que el día de ayer no soportaba el dolor de cabeza; al hablar por teléfono con mi papá, me explicó que así es esto, que vine a estudiar, son los sacrificios que se tienen que hacer. Confieso que al terminar la llamada no pude aguantar el llanto.
No quiero ser de los que regresan al pueblo; el día de ayer mi mejor amiga, me dio la noticia que se daría de baja de la universidad, y volvería a El Grullo; es la primera, pero sé que no será la última.
Estefanía Rodríguez Cuevas
24 de septiembre de 2013

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